Entrevistas

Critica del New York Times para ECLIPSE. Por Liesl Schillinger. 
Agosto 12 de 2007

Pregúntele a cualquier chica de escuela secundaria: los chicos pueden ser un dolor de cabeza. Enamorarse de uno que parece atractivo y resulta ser un monstruo. Por un momento actúa como si no existieras, te vuelve loca en el colegio haciéndose el interesante – mientras sus hermanos te miran con ojos hambrientos. Si te tomas un respiro y sales con el “simplemente como amigos” – como el típico chico que te esta persiguiendo como un perrito faldero, que pasa? No lo sabias, se vuelve una pesadilla también. 

Es frustrante, pero es el típico predicamento humano. A no ser, que resulte ser que eres Bella Swan — la implacablemente intensa heroína del libro de Stephenie Meyer “Eclipse” — en cuyo caso tu novio es un vampiro y tu mejor amigo es un hombre lobo, proclive a frases pasivamente agresivas como: Bueno, lo siento si no puedo ser el tipo de monstruo correcto para ti, Bella. Supongo que no soy tan fantástico como el chupasangre, no?” Como puede aprobar Bella su examen final de Cálculo con este inhumano triangulo amoroso a definirse en su mente?

Las cerca de 1,800 paginas, en tres gruesos volúmenes con sus negras cubiertas salpicadas en rojo carmesí - “Twilight,” “New Moon” y ahora “Eclipse,” la cual tiene anunciada una primera edición de un millón de copias - Meyer, la popular autora para el publico adolescente, desafía a sus lectores con la romántica confusión de una normar (bueno… humana, por calificarla) chica que esta siendo perseguida por un hombre lobo adolescente llamado Jacob Black y que esta enamorada del moderno Nosferatu Americano llamado Edward Cullen. Bella conoce a Edward en su primer día como alumna recién transferida al Instituto Secundario de Forks, en un remoto pueblo cubierto de nubes en la esquina mas alejada de la Península Olympic en el estado de Washington. Descubriéndolo en la cafetería, ella queda subyugada por la  “devastadoramente e inhumana belleza” de su rostro, el tono marmóreo de su piel, su cabello bronce y ojos atormentados.

Jake, por su parte, es alto y de ojos oscuros con una piel morena y sedoso pelo negro, pero puede competir – especialmente cuando Edward esta en el anteúltimo año y el solo esta en segundo? Hablando de cosas injustas.

Sentado junto a ella en la clase de Biología, Edward la mira con furia. Hechizada, confundida y ahora enganchada, ella no tiene idea de que la esencia de su sangre intoxica a Edward hasta el punto de su perdición. Es todo lo que el puede hacer para no convertirla en su cena, pero el quiere a Bella para algo mas que un bocadillo de medianoche. Parte de un clan de Vampiros buenos, que se han auto impuesto una estricta dieta ausente de homo-sapiens, Edward desea la eterna compañía de Bella. Sucumbirá a su pasión o se atendrá a su dieta? “Te mira como si fueras… como si fueras algo comestible,” le dice una compañero celoso a Bella, Mike, poco tiempo después. Pero después, Bella toma su decisión – después de haber salido con un vampiro, los chicos mortales parecen tan inmaduros.

La trilogía de Meyer se sitúa en el arquetipo tumultuoso de las pasiones entrecruzadas, el la cual los elementos sobrenaturales sirven como condimento.

Mientras Bella y su vampiro cambian de canal entre Romeo y Julieta, Heathcliff y Cathy, su audiencia sucumbe bajo el hechizo del amor, no solo eterno sino también inmortal. Meyer escribe con una sensibilidad apta para mayores de 13 años: en los libros anteriores, ella juega con los límites para dejar a la chica soltera fuera de las garras de los censores. Además, Bella estaba demasiado ocupada en la naturaleza de las especies de sus pretendientes como para preocuparse de las correcciones.

Pero en cuanto “Eclipse” comienza, los linajes exóticos de Edward y Jake quedan expuestos y el calor de su rivalidad sube la temperatura del ring a punto de ebullición. Mientras Bella destella con deseo agonizando por el monstruo correcto, Edward la distrae con la noticia de que una horda de vampiros “malos”, buscando la venganza de uno de suyos, esta a punto de arrasar Forks, con los colmillos afilados. Esta posibilidad no es ajena a la comunidad licántropo local.

Un intrincado telar bélico, pero a quien le importa, cuando lo que quieres saber es: Se casaran Bella y Edward después de la graduación de secundario – una vez que se entreguen a los votos vampíricos solemnemente,  Edward envenenara su sangre para convertirla en un depredador nocturno? O Bella elegirá a Jake, y criara una camada de lobeznos de pelambre oscuro?

Absorbida por esas cosas la-chica-quiere-al-chico, el paradigma de la-chica-ansiosa-por-el-chico, los lectores se encontraran arraigados a los deseos del corazón de Bella: una muerte rápida y violenta seguida por la dicha de seguir con Edward, para siempre. La exaltada Bella no quiere esperar al cura; pero Edward — un vampiro en segundo lugar, un caballero primero — se rehúsa a conceder sus favores hasta que ambos estén legalmente casados. Como lo pone el, “Dentro de cien años, cuando hayas ganado suficiente perspectiva para apreciar la respuesta, te lo explicare.”

Pero para Bella, casarse a los 18 años no representa mucho más que un golpe desalentador del beso de la muerte. “Me trato de imaginar diciéndole a mis padres que me caso este verano,” dice ella tratando de reflejar sus sentimientos. “Seria mas fácil de decirles que te vas a convertir en un vampiro.” Para ella, la espera es la parte más difícil. Cuando conoció a Edward ambos tenían 17 años, pero ahora, en “Eclipse,” mas de un año después, ella ya tiene 18. Congelado en la edad en la que fue vampirizado (durante la gran epidemia de fiebre española de 1918), Edward es ahora un adolescente eternamente, mientras que Jake se mantendrá en los 16 por un buen tiempo. “Soy la única que esta envejeciendo?” divaga Bella. “Donde esta la justicia?”

Que criatura subversiva pudo soñar un universo donde los vampiros y los hombres lobo ponen el matrimonio delante de su presa en su lista de prioridades? La respuesta, por supuesto, es una escritora de novelas románticas con suspenso que además también resulta ser una creyente mormona madre de tres niños – categoría para una sola, ocupada únicamente por Stephenie Meyer.

La autora esta muy conciente de las grandes contradicciones entre su vida real y la imaginaria. En stepheniemeyer.com, su sitio en internet (creado para satisfacer a sus hambrientos fans) admite que “mas de una vez me han preguntado, ‘que hace una agradable chica mormona como tu escribiendo sobre vampiros?’ ” Por suerte para ella, mientras la religión le enseña a mantener su humanidad alejada de la cafeína y el alcohol, las Palabras de Sabiduría –Words of Wisdom – tienen una actitud mas flexible a cerca de la sangre humana para los monstruos; y no hay prohibiciones para un gran amor en el mundo mítico.